Los poderes del ‘Garabato’

Mientras abordaba el avión que me llevaría desde el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla al puente aéreo de Bogotá, observé algunas familias que reunidas en el balcón del aeropuerto se aferraban a los barrotes y levantaban sus manos en señal de despedida. Silla 21A, vuelo de conexión en itinerario 6:05am, a mi lado un hombre rollizo pero con cara de niño, junto a él una chica pelirroja que acomoda su equipaje ya con una impaciente conversación entre dientes, recuerdo que he tenido que trabajar hasta tarde la noche anterior y preciso que este no es un buen momento para conversar; por eso vuelvo la mirada hacia las familias que en el balcón se despiden afanosamente, entre ellas diviso a un pequeño perro “Pinscher” que ladra incansable y a una anciana que apenas puede sostenerse en pie apoyada en los barrotes, todos están ahí para decir adiós, en este momento cavilo sobre los aeropuertos que conozco y no recuerdo haber visto algo parecido en otro lugar.

Siempre que el folclor me ha llevado fuera de Barranquilla, me voy cargado de alegría, y por supuesto, de la singularidad de los barranquilleros, en esta ocasión me dirigía hacia la ciudad de Neiva – Huila, como parejo de la muestra folclórica de la señorita Barranquilla al reinado nacional del bambuco. Al sentarme en el avión, el trasnocho comienza a pasarme factura, con mis ojos en señal de luces bajas despegó el vuelo. Barranquilla – Bogotá, duró para mí 10 minutos y cuando volví a abrir los ojos estábamos carreteando en el puente aéreo de Bogotá, donde comencé a fijarme en un detalle especial.

El piloto anuncia que debemos permanecer sentados hasta que el avión se detenga completamente, pero todo el mundo se levanta a sacar sus equipajes de mano, entre las maletas se encuentra mi garabato, mi único equipaje de mano. Las personas a mi alrededor reaccionan con una sonrisa, algunos murmuran entre sí y otros señalan, pero la pelirroja no desaprovecha la oportunidad y pregunta: “¿dónde vas a bailar?”. Mientras comparto mi ruta y destino con el “auditorio”, el avión se detiene y el piloto anuncia que todos pueden levantarse.

Pasillo de conexiones, la banda transportadora que arrastra los objetos hacia la máquina de rayos X desliza en su interior el garabato, que antes se robó algunas sonrisas en el avión, las operarias de la máquina no logran hacerse inmunes a su poder: “Siga adelante señor”, me indica con una sonrisa entre labios. Luego abordo un autobús que se pierde pista adentro en busca del fokker 100 que me llevará a mi destino. En la corta ruta del autobus un hombre acompañado de su esposa aprovecha para imitar de forma burlesca el acento costeño e inevitablemente preguntarme por el garabato*.
Confieso que era la primera vez que abordaba un fokker, de hecho no estuve consciente de hacerlo hasta que el autobús se detuvo justo en frente. El caos se apodera del pasillo interno, las maletas no caben, la gente no se sienta e involuntariamente dejo escapar las ínfulas de europeo que en ocasiones me invaden: “Carajo, es más fácil acomodar 20 micos para una foto, que 34 colombianos en un fokker”. Luego corrijo la cifra (mentalmente) al percatarme que a mi lado viaja un “gringo”* con su hijo de 4 años y su esposa colombiana.

Aún sigo un poco expectante con lo que será el despegue de la pequeña aeronave, lo cual por si solo me sabe a circunstancia. En ese momento un hombre sentado justo delante de mi saca un libro, por mi carácter observador y mi pasión por la lectura no puedo evitar leer el título: “aventura suicida” y creo que en definitiva no fue buena idea hacerlo, menos en este momento. El hijo del gringo comienza a hablar un “spanglish” con un leve acento paisa*, mientras en un hoja de papel dibuja un mamarracho que en su mano lleva un garabato y dice  al padre en un intento fallido de susurro: “this is his hair”,  un pasajero toma fotos al despegue, a las nubes, a las azafatas y la aventura suicida sigue adelante, menos traumática de lo que parecía iba a ser…

*gringo: Se le llama, en muchos lugares de Colombia, a cualquier extranjero no hispano, sin importar su país de procedencia.
*garabato: Especie de bastón que se utiliza como parafernalia tradicional de la danza del garabato en el carnaval de barranquilla.
*paisa: Que es originario del departamento de Antioquia, Colombia.

Al final todo ha salido perfecto, aparte de bailar pude escaparme y hacer un par de fotos que quiero compartir con todos ustedes,

Una Reina del bambuco en 7 clicks:

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